viernes, 22 de febrero de 2008

aforismos de e. cioran


Habría que repetirse cada día: soy uno entre los millones que se arrastran sobre la superficie de la tierra. Uno de ellos, nada más. Esta banalidad justifica cualquier conclusión, cualquier acto o comportamiento: exceso, castidad, suicidio, trabajo, crimen, pereza o rebelión.
…De donde se sigue que cada uno tiene razón en hacer lo que hace”.

“Il faudrait se répéter chaque jour: Je suis l’un de ceux qui, par milliards, se traînent sur la surface du globe. L’un d’eux, rien de plus. Cette banalité justifie n’importe quelle conclusión, n’importe quel comportement ou acte: débauche, chasteté, suicide, travail, crime, paresse ou rébelion.
…D’où il suit que chacun a raison de faire ce qu’il fait”.


*

“No hay arte verdadero sin una fuerte dosis de banalidad. El que utiliza lo insólito de manera constante cansa rápido; nada es más insoportable que la uniformidad de lo excepcional”.

“Il n’est pas d’art vrai sans une forte dose de banalité. Celui qui use de l’insolite d’une manière constante lasse vite, rien n’étant plus insupportable que l’uniformité de l’exceptionnel”.

*
“El tiempo puro, el tiempo decantado, liberado de acontecimientos, de cosas y de seres, sólo se muestra en ciertos momentos de la noche, cuando uno lo siente avanzar, con la única preocupación de ser arrastrado hacia una catástrofe ejemplar”.


“Le temps pur, le temps decanté, liberté d’événements, d’êtres et de choses, ne se signale qu’à certains moments de la nuit, quand vous le sentez avancer, avec l’unique souci de vous entraîner ver une catastrophe exemplaire”.


*
“Si uno pudiera verse con los ojos de los otros, desaparecería en el acto”.

“Si l’on pouvait se voir avec les yeux des autres, on disparaîtrait sur-le-champ”.

*
“Tengo todos los defectos de los otros, y sin embargo todo lo que hacen me parece inconcebible”

“J’ai tous les défauts des autres et cependent tout ce qu’ils font me paraît inconcevable”.

*
“Todo lo que perseguimos nace de una necesidad de tormento. La búsqueda de la dicha es en sí misma un tormento, el más sutil y el más disimulado de todos”.


“Tout ce que nous poursuivons, c’est par besoin de tourment. La quête du salut est elle-même un tourment, le plus subtil et le mieux camouflé de tous”.

*
“Para nuestros actos, o simplemente para nuestra vitalidad, la pretensión de la lucidez es tan funesta como la lucidez misma”.


“Pour nos actes, pour notre vitalité tout simplement, la prétension à la lucidité est aussi funeste que la lucidité elle-même”.


*
“Sólo conozco la paz cuando mis ambiciones están adormecidas. Apenas despiertan, la inquietud me asalta. La vida es un estado de ambición. El topo que cava sus túneles es ambicioso. De hecho, la ambición está en todos lados, y uno puede ver sus huellas hasta en el rostro de los muertos”.


“Je ne connais la paix que lorsque mes ambitions s’endorment. Dès qu’elles se réveillent, l’inquiétude me reprend. La vie est un état d’ambition. La taupe qui creuse ses couloirs est ambitieuse. L’ambition est en effet partout, et on voit les traces jusque sur le visage des morts”.
1
1
De De l'inconvénient d'être né (Del inconveniente de haber nacido), Émile Cioran.

jueves, 24 de enero de 2008

En los diarios de John Cheever





“Entonces despiertas a las seis y media con una excitación que crece, y a la diez, como un gato vagabundo, serías capaz de cabalgar a un jaguar embalsamado o cogerte un picaporte oxidado. Va en aumento hasta las doce y media, cuando las visitas y la comida te ayudan a serenarte. Vas al pueblo a comprar leche, y al ver el anhelo de orden que agrupa los edificios, la expresión seria de un joven que cruza la calle con sus hijos parece la belleza manifiesta a la que aspiramos. Entonces a uno le embarga la melancolía, aliviada apenas por doce palomas que alzan el vuelo desde el techo de un edificio viejo. Es un día hostil. El cielo está desalentadoramente gris, pero la luz gris es fuerte. La música de amor que sale de un supermercado es triste, muy triste. La mujer que me precede, con anillos de diamantes y una gruesa capa de maquillaje, espera con paciencia el turno para pagar una bolsa pequeña de papas. En la peluquería duerme un policía brutal y corrupto, con la cara cubierta por una máscara de barro. Entra una joven con una caja pesada en la que lleva algo para vender. Su pelo, teñido y peinado en casa, es de un tinte acaramelado que pasó de moda hace años. Al salir del instituto, ha dedicado una hora entera a maquillarse. “Sé que le interesará…” “No”, dice el peluquero, cortante. Quiero darle todo el dinero que tengo. Media hora después, la veo en la cuneta con la caja, como si no supiera adónde ir. Creo que ha invertido sus ahorros, tal vez un préstamo, en algo que le parece muy deseable. Se ha teñido el pelo y mejorado sus rasgos, y en lugar del éxito imaginado, ay, con tanta alegría, sólo ha conocido el rechazo. Creo que su experiencia —en la cuneta— es parte de nuestra vida. La atesoro. Es casi de noche, uno no tiene nada, absolutamente nada, y lo tiene todo. Contestaré cartas, encenderé el fuego, leeré”.



de Diarios, John Cheever. Emecé.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El viento frío de la noche (Leconte de Lisle)


El viento frío de la noche sopla entre las ramas
y rompe, de vez en cuando, aquellas resecas;
en la llanura donde los muertos descansan, la nieve
como un sudario extiende a lo lejos sus blancos manteles.

En línea negra, al borde del estrecho horizonte,
un largo vuelo de cuervos pasa rozando la tierra,
y algunos perros que escarban un túmulo solitario,
hacen chocar sus huesos sobre el áspero césped.

Escucho gemir a los muertos bajo la hierba pisoteada.
Oh pálidos habitantes de la noche sin mañana,
¿Qué amargo recuerdo que perturba su sueño,
escapa en graves sollozos de sus labios helados?

¡Olviden, olviden! Sus corazones se consumieron;
de sangre y de calor sus arterias están vacías.
¡Oh muertos, dichosos muertos, víctimas de ávidos gusanos,
Mejor recuerden la vida, y duerman!

¡Ah! en sus camas profundas cuándo podré descender,
Como un envejecido esclavo que ve caer sus cadenas,
¡Cuánto amaría sentir, libre de males sufridos,
Lo que fui yo entrar en la ceniza común!

Pero, ¡oh sueño! Los muertos se callan en su noche.
Es el viento, es el esfuerzo de los perros en su pastura,
¡Tu triste suspiro, naturaleza implacable!
Mi corazón ulcerado que gime y llora.

Cállate. El cielo es sordo, la tierra te desprecia,
¿para qué tantas lágrimas si no puedes curarte?
Sé como un lobo herido que calla para morir,
Y muerde el cuchillo con su hocico que sangra.

Una tortura más, más un latido.
Luego, nada. La tierra se abre, un poco de carne allí cae.
Y la hierba del olvido, que ocultará pronto la tumba,
Crece sobre tanta vanidad, eternamente.


Le vent froid de la nuit // Le vent froid de la nuit souffle à travers les branches/Et casse par moments les rameaux dessechés;/La neige, sur la plaine où les morts sont couchés,/Comme un suaire étend au loin ses nappes blanches.//En ligne noire, au bord de l’étroit horizon,/un long vol de corbeaux passe en rasant la terre,/et quelques chiens, creusant un tertre solitaire,/entrechoquent les os dans le rude gazon.//J’entends gémir les morts sous les herbes froissées./Ô pales habitants de la nuit sans réveil,/quel amer souvenir, troublant votre sommeil,/s’échappe en lourds sanglots de vos lèvres glacées?//Oubliez, oubliez! Vos coeurs sont consumés;/De sang et de chaleur vos artères sont vides./Ô morts, morts bienhereux, en proie aux vers avides,/Souvenez-vous plutôt de la vie, et dormez!//Ah! Dans vos lits profonds quand je pourrais descendre./Comme un forçat vielli qui voit tomber ses fers./Que j’aimerai sentir, libre des maux soufferts,/Ce qui fut moi rentrer dans la commune cendre!//Mais, ô songe! Les morts se taisent dans leur nuit./C’est le vent, c’est l’effort des chiens à leur pâture,/C’est ton morne soupir, implacable nature!/C’est mon coeur ulceré qui pleure et qui gémit.//Tais-toi. Le ciel est sourd, la terre te dédaigne,/A quoi bon tant de pleurs si tu ne peux pas guérir?/Sois comme un loup blessé qui se tait pour mourir,/Et qui mord le couteau, de sa gueule qui saigne.//Encore une torture, encore un battement./Puis, rien.La terre s’ouvre, un peu de chair y tombe./Et l’herbe de l’oubli, cachant bientôt la tombe,/Sur tant de vanité croît éternellement.

jueves, 29 de noviembre de 2007

En el final de un cuento de K. Mansfield


“Esta vez su pensamiento fue como un deseo. Recordaba las veces que había ido ahí, saliendo sigilosamente de la cama en su camisón cuando la luna era llena, tendiéndose en el piso con los brazos abiertos, como si estuviera crucificada. ¿Por qué? La gran luna pálida se lo había hecho hacer. Las figuras horribles que danzaban en el biombo tallado se habían burlado, pero a ella no le había importado. También recordaba cómo, toda vez que iban al mar, se había alejado sola acercándose todo lo posible al mar, cantando algo, algo que ella había compuesto, mientras miraba toda esa agua inquieta. Había existido esa otra vida: salir corriendo, traer cosas al hogar en bolsas, hacer aprobar cosas, discutirlas con Jug, y llevarlas de nuevo para traer más cosas para su aprobación, y arreglar las bandejas de papá y tratar de no fastidiar a papá. Pero todo parecía haber sucedido en una especie de túnel. No era real. Era sólo cuando salía del túnel a la luz de la luna o junto al mar o en una tormenta que se sentía realmente ella misma. ¿Qué significaba eso? ¿Qué era los que siempre estaba deseando? ¿Adónde conducía todo eso? ¿Ahora? ¿Ahora?
Se apartó del Buda con uno de sus gestos vagos. Se acercó adonde estaba Josephine de pie. Deseaba decirle algo, algo terriblemente importante, sobre... sobre el futuro y lo que...
—¿No crees que tal vez...? –empezó.
Pero Josephine la interrumpió
—Me estaba preguntando si ahora... –murmuró. Ambas callaron. Esperaron una a la otra.
—Sigue, Con –dijo Josephine.
—No, no, Jug. Después de ti –dijo Constantia.
—No, dime lo que estabas por decirme. Tú empezaste –dijo Josephine.
—Yo... yo prefiero oír primero lo que tú tienes querías decirme –dijo Constantia.
—No seas absurda, Con.
—Realmente, Jug.
—¡Connie!
—¡Oh, Jug!
Una pausa. Luego Constantia dijo débilmente:
—No puedo decir lo que estaba por decir, Jug, porque he olvidado qué era... lo que estaba por decir.
Josephine quedó en silencio por un momento. Fijó la vista en la gran nube donde había estado el sol. Entonces dijo brevemente:
—También yo lo he olvidado”.

Las hijas del difunto coronel
(The Daughters of the Late Colonel)

traducción: Antonio Bonano.


* * *

“This time her wonder was like longing. She remembered the times she had come in here, crept out of bed in her nightgown when the moon was full, and lain on the floor with herarms outstretched, as though she was crucified. Why? The big, pale moon had made her do it. The horrible dancing figures on the carved screen had leered at her and she hadn't minded. She remembered too how, whenever they were at the seaside, she had gone off by herself and got as close to the sea as she could, and sung something, something she had made up, while she gazed all over that restless water. There had been this other life, running out, bringing things home in bags, getting things on approval, discussing them with Jug, and taking them back to get more things on approval, and arranging father's trays and trying not to annoy father. But it all seemed to have happened in a kind of tunnel. It wasn't real. It was only when she came out of the tunnel into the moonlight or by the sea or into a thunderstorm that she really felt herself. What did it mean? What was it she was always wanting? What did it all lead to? Now? Now?She turned away from the Buddha with one of her vague gestures. She went over to where Josephine was standing. She wanted to say something to Josephine, something frightfully important, about... about the future and what...
"Don't you think perhaps..." she began.
But Josephine interrupted her.
"I was wondering if now..." she murmured. They stopped; they waited for each other.
"Go on, Con," said Josephine.
"No, no, Jug; after you," said Constantia.
"No, say what you were going to say. You began," said Josephine.
"I...I'd rather hear what you were going to say first," said Constantia.
"Don't be absurd, Con."
"Really, Jug."
"Connie!"
"Oh, Jug!"
A pause.
Then Constantia said faintly, "I can't say what I was going tosay, Jug, because I've forgotten what it was...that I was going to say."
Josephine was silent for a moment. She stared at a big cloud where the sunhad been. Then she replied shortly, "I've forgotten too."

martes, 6 de noviembre de 2007

Paul Eluard


Porque ya no es cuestión de fuerza

Todo se quiebra con la palabra más débil
Sombra de idea idea de la sombra muerte dichosa
El fuego se vuelve agua tibia y el pan migajas
La sangre disfraza una sonrisa y el rayo una lágrima
El plomo oculto por el oro pesa en nuestras victorias
Nada sembramos que no haya sido devastado
Por el pico minucioso de las íntimas delicias
Las alas se incrustan en el pájaro para atraparlo.





Puisqu’il n’est plus question de force

Tout est brisé par la parole la plus faible/Ombre d’idée idée de l’ombre mort hereuse/Le feu devient eau tiède et le pain en miettes/Le sang farde un sourire et la foudre une larme/Le plomb caché par l’or pèse sur nos victoires/Nous avons rien semé qui ne soit ravagé/Par le bec minutieux des délices intimes/Les ailes rentrent dans l’oiseau pour le fixer.

martes, 23 de octubre de 2007

"La vraie bataille" de Armand Robin


La verdadera batalla

Pondremos al viento de nuestro lado, a la arena,
Los caballos desde la sombra en marcha, furiosos
Por no llegar más lejos; tenemos el arma
Que blanquea el espacio, tenemos el alma
Que nace a fuerza de atravesar jadeos
Nacimos del movimiento, nuestro ademán levanta polvo
Y he aquí que nuestro paso de crispados caballos,
a los dos lados de la ruta —que esperamos sea muy larga—,
Pone de lado, de nuestro verdadero lado, los cúmulos de arena
Donde el viento se dibuja y permance mejor que un follaje,
Arena en hojas dibujadas, hojas y hojas de azares,
Nuestro destino pasa de una arena a otra, es la efímera
Huida más allá de nosotros mismos, es estar al fin
Solos sobre una gran árida planicie, sin ningún otro dios
Que aquel que brilla en nuestro sable, nuestro sable
Que no es más que el sol, que nuestra voz gritando
En acentos de sol golpeados de arena; el amargo
Desierto nos lleva más allá del final mismo,
Estamos muertos o no lo estaremos nunca,
La muerte, la vida se extiende más allá de nosotros,
Galopa desde sol hasta la nieve sin saberlo.


* * *

La vraie bataille

Nous mettrons de notre côté le vent, le sable/Les chevaux dès l’ombre en route, toujours fâchés/De ne pas aller assez loin, nous avons l’arme/blanchissant de l’espace, nous avons l’âme/Qui naît à force de traverser les souffles/Nous sommes nés du mouvement, notre geste poudroie/Et voici que notre marche de chevaux énervés,/De deux côtés de la route, que nous voulons très longue/Met de côté, de notre vrai côté, les tas de sables/Oú le vent se dessine mieux qu’en feuillage et reste,/Sable en feuilles dessinées, feuilleté de hasards,/Notre destin s’en va d’un sable à l’autre, c’est l’éphémère/Fuite devant nous-mêmes, c’est être enfin/Seuls sur un grand plateau aride, sans aucun dieu/Que celui qui luit dans notre sabre, et notre sabre/N’est rien que le soleil que nôtre voix criant/En accents de soleil frappés de sable; l’âpre/Désert nous mène au-delà de la fin même, Nous sommes morts ou ne le serons jamais/La mort, la vie au-delà de nous-mêmes s’étend,/Galope du soleil jusqu’à la neige sans le savoir.

jueves, 11 de octubre de 2007

dos versiones de "Elm" de Sylvia Plath



Elm

for Ruth Fainlight

I know the bottom, she says. I know it with my great tap root;
It is what you fear.
I do not fear it: I have been there.

Is it the sea you hear in me,
Its dissatisfactions?
Or the voice of nothing, that was you madness?

Love is a shadow.
How you lie and cry after it.
Listen: these are its hooves: it has gone off, like a horse.

All night I shall gallup thus, impetuously,
Till your head is a stone, your pillow a little turf,
Echoing, echoing.

Or shall I bring you the sound of poisons?
This is rain now, the big hush.
And this is the fruit of it: tin white, like arsenic.

I have suffered the atrocity of sunsets.
Scorched to the root
My red filaments burn and stand,a hand of wires.

Now I break up in pieces that fly about like clubs.
A wind of such violence
Will tolerate no bystanding: I must shriek.

The moon, also, is merciless: she would drag me
Cruelly, being barren.
Her radiance scathes me. Or perhaps I have caught her.

I let her go. I let her go
Diminished and flat, as after radical surgery.
How your bad dreams possess and endow me.

I am inhabited by a cry.
Nightly it flaps out
Looking, with its hooks, for something to love.

I am terrified by this dark thing
That sleeps in me;
All day I feel its soft, feathery turnings, its malignity.

Clouds pass and disperse.
Are those the faces of love, those pale irretrievables?
Is it for such I agitate my heart?

I am incapable of more knowledge.
What is this, this face
So murderous in its strangle of branches? ----

Its snaky acids kiss.
It petrifies the will. These are the isolate, slow faults
That kill, that kill, that kill.

01. Versión de Victoria L. Martí.

Olmo

Para Ruth Fainlight

Conozco el fondo, dice ella. Lo conozco con mi gran raíz primaria:
Es lo que te temés.
Yo no le tengo miedo: estuve ahí.

¿Es el mar lo que oís adentro mío,
sus descontentos?
¿O la voz de la nada, que era tu locura?

El amor es una sombra.
Cómo se miente y se llora tras él.
Escuchá: estos son sus cascos: se disparó, como un caballo.

Voy a galopar así toda la noche, impetuosamente,
Hasta que tu cabeza se vuelva una piedra, tu almohada un pedazo de pasto
Y retumbe, retumbe.

¿O debería traerte el sonido de venenos?
Esto es la lluvia ahora, esta inmensa calma.
Y éste es su fruto: blanco estaño, como arsénico.

He padecido la atrocidad de los crepúsculos.
Chamuscada hasta la raíz
Mis filamentos rojos arden y permanecen, un manojo de alambres.

Ahora me rompo en mil pedazos que vuelvan por ahí como garrotes.
Un viento de tal violencia
No va a tolerar espectadores: tengo que gritar.

También la luna es despiadada: me arrastraría
Cruel cuando está yerma.
Su resplandor me calcina. O tal vez yo la tenga atrapada.

La dejo ir. La dejo ir.
Menguante y chata, como después de una cirugía radical.
Cómo me poseen y me alimentan tus pesadillas.

Estoy habitada por un grito.
Nocturno aletea
Buscando, con sus garfios, algo para amar.

Me aterroriza esta cosa oscura
Que duerme en mí;
Todo el día siento sus suaves giros como plumas, su malignidad.

Nubes pasan y se dispersan.
¿Son esas las caras del amor, esas pálidas irrecuperables?
¿Es por ellas que se agita mi corazón?

Soy incapaz de más conocimiento.
¿Qué es esto, esta cara
tan asesina en su manera de estrangularse con ramas?

Su ácido beso de víbora.
Petrifica la voluntad. Estas son las aisladas, lentas faltas
Que matan, que matan, que matan.

02. Versión de María Julia de Ruschi Crespo.

Olmo

Para Ruth Fainlight

Dice: conozco el fondo. Lo conozco con mi profunda raíz.
Tú le temes.
Yo no: estuve ahí.

¿Es el mar lo que oyes en mí,
La ansiedad del mar?
¿O es la voz de la nada, tu locura?

El amor es una sombra.
Cómo mientes y lloras por él.
Escucha: estos son sus cascos: se fue, como un caballo.

Resonando, resonando,
Toda la noche galoparé como él, impetuosamente,
Hasta que tu cabeza sea una piedra y tu almohada un poco de césped.


¿O he de traerte el sonido de venenos?
Esta gran calma es la lluvia.
Y éste es su fruto blanco acerado, se parece al arsénico.

He sufrifo la atrocidad de las puestas de sol.
Abrasados hasta la raíz,
Mis filamentos rojos arden y resisten, una mano de alambres.

Ahora me rompo en pedazos que vuelan como clavas.
Un viento tan violento
No tolerará espectadores. Debo aullar.

También la luna es cruel: me arrastraría
Sin piedad, si fuese estéril.
Su resplandor me hiere. O tal vez la he atrapado.

La dejo ir. La dejo ir.
Disminuida y aplastada como después de una cirugía general.
¡Cómo me poseen tus pesadillas, y me enriquecen!

Me habita un grito.
De noche se agita
Buscando con sus garras algo para amar.

Me aterra esta cosa oscura
Que duerme en mí;
Todo el día siento su suave insidia, su malignidad.

Las nubes pasan y desaparecen.
¿Son así los rostros del amor, tan pálidos e irrecuperables?
¿Por eso se conmueve mi corazón?

Ese es todo mi saber.
¿Qué es eso, esa cara asesina
Ahorcada entre las ramas?—

Sus ácidos ofídicos besan.
Petrifica la voluntad. Estas son los lentos y torpes deslices
Que matan.

viernes, 5 de octubre de 2007

dos de Apollinaire


Observo la calma del domingo
Y alabo la pereza
Cómo cómo reducir
La pequeña ciencia sin fin
Que me imponen mis sentidos
Uno es igual a las montañas al cielo
A las ciudades a mi amor
Se parece a las estaciones
Vive decapitado su cabeza es el sol
Y la luna su cuello cortado
Quisiera probar un ardor infinito
Monstruo de mi oído ruges y lloras
Usas el trueno de cabellera
Y tus garras repiten el canto de los pájaros
El tacto monstruoso me penetró me envenena
Mis ojos nadan lejos de mí
Y los astros intactos son mis maestros sin pruebas
El animal del humo tiene la cabeza florida
Y el monstruo más hermoso
Con el sabor del laurel se acongoja


* * *

Al final las mentiras ya no me dan miedo
Es la luna que se cuece como un huevo en la fuente
Ese collar de gotas de agua va adornar a la ahogada
He aquí mi ramo de flores de la Pasión
Que ofrecen tiernamente dos coronas de espinas
Las calles están mojadas por la lluvia reciente
Ángeles laboriosos trabajan por mí en mi casa
La luna y la tristeza desaparecerán durante
Todo el santo día
Todo el santo día caminé cantando
Una dama inclinada a su ventana me miró largo tiempo
Alejarme cantando


del poema Les Fiançailles (Los esponsales)
"Alcools"

jueves, 4 de octubre de 2007

3 fragmentos de la Antígona de Jean Anouilh

1
Ismene
¡Al menos intenta comprender!

Antígona
Comprender... No tienen otra palabra en la boca, todos, desde que era pequeña. Había que comprender que no se puede tocar al agua, al agua bella y fría escapando, porque moja las baldosas; no a la tierra, porque mancha los vestidos. Había que comprender que no se debe comer todo a la vez, dar todo lo que se tiene en los bolsillos al mendigo que cruzamos; correr, correr en el viento hasta caerse, y beber cuando se tiene calor y bañarse cuando es muy temprano o muy tarde, ¡pero no justo cuando se tienen ganas! Yo no quiero comprender. Comprenderé cuando sea una vieja. (Acaba en voz más baja). Si envejezco. No ahora.


2
Ismene
¿No tienes ganas de vivir?

Antígona, murmura
No tener ganas de vivir... (Y todavía más bajo, si es posible) ¿Quién se levantaba primera, de mañana, nada más que para sentir el aire frío sobre su piel desnuda? ¿Quién se acostaba última, cuando ya no podía más de fatiga, sólo para vivir un poco más de la noche? ¿Quién lloraba desde pequeña, al pensar que había tantas criaturas, tantas briznas de hierba en el prado, que no podía tomarlas a todas?

3

Creón, sacude a Antígona
¿Entonces te callarás?

Antígona
¿Por qué quieres hacerme callar? ¿Porque sabes que tengo razón? ¿Crees que no leo en tus ojos que lo sabes? Sabes que tengo razón, pero no lo confesarás nunca porque en este momento estás defendiendo tu felicidad como a un hueso.

Creón
¡La tuya y la mía, sí, imbécil!

Antígona
¡Ustedes me repugnan, todos, con su felicidad! Con su vida que hay que amar cueste lo que cueste. Parecen perros que lamen todo lo que encuentran. Y esa diminuta suerte para todos los días, si uno no es demasiado exigente. Yo, yo quiero todo, ahora mismo, entero, ¡o sino me niego! No quiero ser modesta y contentarme con un pedazo, si he sido prudente. Quiero estar segura de todo hoy y que todo sea tan bello como cuando era pequeña, o morir.

* * *
Antígona de Jean Anouilh se presentó por primera vez en París, el 4 de febrero de 1944, en el Teatro de l’Atelier.

martes, 2 de octubre de 2007

En una página de los diarios de Julien Green


Febrero de 1935

16 de febrero. Envidio a veces, con bajeza, a aquellos que pueden convertirse, arrojarse a los pies de un sacerdote y liberarse de todo aquello que los agobia o los hace sufrir. Para mí, la cosa es imposible. Hasta me parece un poco innoble. Ser libres de lo que se ha hecho por haber confesado todo a un hombre en sotana... No. Tal vez no sea bueno rechazar lo que la carne nos entrega de alegría y tristeza, sobre todo porque no debemos renegar de la vida. Feliz aquel que sin violencia, y sin una lucha agotadora, alcanza a adormecer su deseo y subir más alto.

22 de febrero. Tormenta anoche. El viento me despertó cerca de las tres. Tuve pensamientos melancólicos. Durante el día, toda clase de cosas agradables o insignificantes nos ocultan la verdad; es sólo durante esos isomnios de madrugada que uno se da cuenta de que la muerte nos espera.

De Derniers Beaux Jours
(Journal 1935-1939)