viernes, 3 de septiembre de 2010

Maurice de Guérin (1810-1839)

4 de agosto de 1832.
Hoy llego al fin de mis veintidós años. Muchas veces vi, en París, niños enterrados en ataúdes chiquitos, y cruzando así la multitud. ¡Oh! ¡No crucé yo mismo el mundo como ellos, sepultado en la inocencia de mi ataúd y en el olvido de una vida de un día! Estos ángeles pequeños no saben nada de la tierra; nacen en el cielo. Mi padre me dijo que, durante mi infancia, veía con frecuencia mi alma en el borde de mis labios, lista para escaparse. Dios y el amor fraternal la retenían en la prueba de la vida. ¡Mi reconocimiento y mi amor a ambos! Pero yo no puedo evitar añorar el cielo en el que estaré, y que sólo puedo alcanzar a través de la línea oblicua de la carrera humana.

*
19 de marzo de 1833.
Paseo por el bosque de Coëtquen. Hallazgo de un lugar bastante particular por lo agreste: el camino desciende por una pendiente pronunciada hacia un pequeño barranco en el que corre un pequeño arroyo sobre un fondo de pizarra, que le da a sus aguas un color negruzco, primero desagradable, pero que deja de serlo cuando se observa su armonía con los troncos negros de los robles viejos, el verdor sombrío de la hiedra, y su contraste con las piernas blancas y lisas de los abedules. Un fuerte viento del norte corría por el bosque y lo obligaba a dar profundos mugidos. Los árboles luchaban bajo las bocanadas de viento como furiosos. Mirábamos a través de las ramas las nubes que volaban rápidas en masas negras y extravagantes, y parecían rozar la punta de los árboles. Ese enorme velo negro y flotante dejaba a veces huecos  por donde se deslizaba un rayo de sol que bajaba como un relámpago al interior del bosque. Estos pasos súbitos de luz le daban a esas profundidades tan majestuosas en la sombra algo de turbado y de extraño, como una sonrisa en los labios de un muerto.

de Le Cahier Vert, journal intime (1832-1835)

jueves, 2 de septiembre de 2010

dos giannuzzi





Oficios


Durante una época trabajé en
una funeraria. Mi trabajo
consistía en conducir ataúdes a la
casa de los muertos para que allí
los ocuparan siguiendo respetuosamente la
leyes de la descomposición. 
Yo cantaba al volante del negro furgón y eso era
mi particular manera de estar integrado a la liturgia.
Yo era joven y entraba silbando a la
casa del difunto
y hasta me daban propinas y muchas gracias muchacho
por andar alegremente vivo y por
habernos hecho comprender súbitamente
que un muerto es la carga 
más abstracta  que pueda concebirse. 




Paro cardíaco


Nunca sabré si soñaba
cuando mi amigo se murió durmiendo. 
El acta de defunción no registró ese dato
ni la crueldad de la luz
en su rostro absolutamente objetivo.
Los hechos son la única 
materia universal que compartimos: 
un corazón que late y otro que está inmóvil
y el significado clínico
de las manos crispadas sobre el pecho. 
Lo demás es un susurro, casi un mito
que incluye los deseos personales, 
los ensueños privados, las músicas secretas. 

de Señales de una causa personal (1977)

martes, 27 de julio de 2010

recomiendo: Mad Men

Una maravilla de serie. Conozcan a 'Don' Draper

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"Why I Am Not A Painter" (Frank O'Hara)







No soy pintor, soy un poeta.
¿Por qué? Creo que preferiría ser
pintor, pero no lo soy. Bueno,

por ejemplo:  Mike Goldberg
está empezando un cuadro. Me doy una vuelta. 
“Sentate y tomemos algo”,
me dice. Tomo, tomamos. Miro
hacia arriba. “Ahí pusiste SARDINAS”.
“Sí, necesitaba algo ahí”.
“Ah”. Me voy y pasan los días
y me doy una vuelta. La pintura
avanza, y me voy, y pasan
los días. Me doy otra vuelta. El cuadro
está terminado. “¿Dónde está SARDINAS?”
No quedan más que
letras. “Era demasiado”, me dice Mike.

¿Y yo? Un día estoy pensando
en un color:  naranja. Escribo una línea
sobre el naranja. Muy pronto se vuelve
una página entera de palabras, no líneas.
Después otra página. Debería haber
mucho más, no sobre el naranja, sino de
palabras, sobre lo terrible que es el naranja
y la vida. Pasan los días. Está incluso
en prosa, soy un verdadero poeta. Mi poema
está terminado y todavía no mencioné
al naranja. Son doce poemas, le pongo
NARANJAS. Y un día en una galería
veo la pintura de Mike, titulada SARDINAS.





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Requiem pour une enfant célèbre, 3 (Anne Talvaz)


Ana, hermana mía, ¿nada ves venir?


Veo el sol que y los árboles que

y a través del hueco de las cortinas a los hombres que

y cuando voy al desván

a los pájaros que

veo al cielo que y que y que


Ana, hermana mía, no es eso lo que te pido


¿quieres acaso que lea la borra de café,

cuando hace tanto tiempo ya que no encontramos café?

¿sabes al menos que las líneas que cruzan el cielo

no son las de la mano de Dios?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Tres autorretratos (Jacques Ancet)


A fuerza de comerse las uñas

no tendrá más dedos. Más ojos tampoco

a fuerza de mirar.

Unas sombras tiemblan en la luz,

unas palabras zumban en sus oídos. A fuerza

de hablar

no tendrá más boca


12 de octubre de 2006 (Autorretrato I)


Los ojos cerrados. Pero todo está ahí. Escucha

el día. Tal vez la voz en el silencio.

¿Qué dice? No importa. Habla,

ahí está. No se necesita abrir los ojos.

Es como un ruido de agua que brota,

el ruido de la sangre que no se calla


14 de octubre de 2006 (Autorretrato II)


Discreto, dicen, y modesto, claro.

Se ve apenas su sombra, ¿y que se escucha?

Una musiquita, ¿y qué más?

Casi nada, dicen. Lo real, sin embargo,

prolifera. Le llena la boca.

Todo el bullicio que hace creer en el silencio


9 de febrero de 2007 (Autorretraro III)



Trois autoportraits

A force de se ronger les ongles/ il n’aura plus de doigts. Plus d’yeux/non plus à force de regarder./Des ombres tremblent dans la lumière,/des mots bourdonnent à ses oreilles. A force/ de parler il n’aura plus de bouche 12 octobre 2006 (Autoportrait)

Les yeux fermés. Mais tout est là. Il entend/le jour. La voix peut-être dans le silence./

Que dit-elle ? Peu importe. Elle parle,/elle est là. Aucun besoin d’ouvrir les yeux./ C’est comme un bruit d’eau qui coule,/le bruit du sang qui ne se tait pas/14 octobre 2006 (Autoportrait II)

Discret, disent-ils, et modeste, bien sûr./ On voit son ombre à peine et qu’entend-t-on ?/ Une petite musique, mais encore ?/Presque rien, disent-ils. Le réel, pourtant,/

prolifère. Il en a plein la bouche./Tout grouillement qui fait croire au silence/ 9 février 2007 (Autoportrait III)

martes, 1 de septiembre de 2009

melodía húngara o Ungarische Melodie (Schubert)

no puedo hablar sobre música,
pero esta obra tiene un movimiento
como perfecto:
avanza por retrocesos
entrecortada
y de pronto se vuelve delicada


si se pudiera escribir con ese ritmo

la estoy escuchando hace días

viernes, 6 de febrero de 2009

La estatua y yo (Henri Michaux)


En mis momentos perdidos le enseño a caminar a una estatua. Dada su inmovilidad exageradamente prolongada, no es fácil. Ni para ella. Ni para mí. Gran distancia nos separa, me doy cuenta. No soy tan tonto como para no darme cuenta.
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Pero no se puede tener todas las mejores cartas en nuestro juego. Así, pues, adelante.
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Lo que importa es que su primer paso sea bueno. Para ella todo está en ese primer paso. Lo sé. Demasiado lo sé. De ahí mi angustia. Me ejercito en consecuencia. Me ejercito como nunca antes lo hice.
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Colocándome cerca de ella, de forma estrictamente paralela, con el pie levantado igual que ella y rígido como una estaca hundida en la tierra.
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No, nunca es exactamente igual. O el pie, o la combadura, o el porte, o el estilo, siempre hay algo que falta, y la salida tan esperada no tiene lugar.
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Es por eso que llegué casi a no poder caminar por mí mismo, invadido por una rigidez, sin embargo llena de impulso, y mi cuerpo fascinado me asusta y ya no me conduce a ninguna parte.
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<De La vida en los pliegues (1949)

***
LA STATUE ET MOI
À mes moments perdus, j’apprends à marcher à un statue. Étant donné son inmobilité exagérément prolongée, ce n’est pas facile. Ni pour elle. Ni pour moi. Grande distance nous sépare, je m’en rends compte. Je ne suis pas assez sot pour ne m’en rendre compte.
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Mais on ne peut avoir toutes les bonnes cartes dans son jeu. Or donc, en avant.
>>
Ce qui importe, c’est que son premier pas soit bon. Tout pour elle est dans ce premier pas. Je le sais. Je ne le sais que trop. De là, mon angoisse. Je m’exerce en conséquence. Je m’exerce comme jamais je ne fis.
>>
Me plaçant près d’elle de façon strictement parallèle, le pied comme elle levé et raide comme un piquet enfoncé en terre.
>>
Hélas, ce n’est jamais exactement pareil. Ou le pied, ou la cambrure, ou le port, ou le style, il y a toujours quelque chose de manqué et le départ tant attendu ne peut avoir lieu.
>>
C’est pourquoi j’en suis venu Presque à ne plus pouvoir marcher moi-même, envahi d’une rigidité, pourtant toute d’élan, et mon corps fascine me fait peur et ne me conduit plus nulle part.

martes, 27 de enero de 2009

End of the world, 10 (Anne Talvaz)


Hablás demasiado porque sabés que mañana
esto se acaba. La lluvia ya no perla las hojas del castaño,
una palada de carbón arrojada al fuego,
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y que lo apaga. Y esta espera
que no termina más. Algo ya no será más
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tal vez será en otra parte,
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pero seguro será de otra manera. Es él,
o vos ―¿quién sabe? El miedo en el vientre, o la ansiedad:
porque es él, porque sos vos. Porque es mañana.

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En Diario de Poesía (N° 65, 2003). Traducción de Jaime Arrambide y Mirta Rosenberg.

miércoles, 21 de enero de 2009

Lo imperceptible de Jacques Ancet


Aunque no lo sepamos.
Con gestos para nada.
Aunque dormidos,
o en la lentitud del amor,
antes del sueño. Decimos
lo oíste, escuchá.
Las manos se detienen, las palabras.
Vemos la sombra de una tasa,
su asa sobre la pared.
Es el borde. No vemos.
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*
LLL
O algo más
que la mesa, las lágrimas,
la montaña o la esperanza.
Más que el espacio.
El que viene es precedente,
Una especie de sombra ausente,
lo contrario de una imagen.
O, en el cielo, a mediodía,
como una luz inversa.
Nadie puede saberlo.
ggg

*
ffffffff
Crees que se escapa
pero algo se acerca.
Al final de la calle ves
lo que no podés decir.
Es como si un rostro
se inclinara sobre la ciudad,
o como si una mano sostuviera
Las cosas sin tocarlas.
Te dices que se va
pero ahí está, y te mira.

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Extractos del libro Lo imperceptible
f
Même si on ne sait pas./Avec des gestes pour rien./Même si on dort, si c'est/dans la lenteur de l'amour,/avant le sommeil./ On dit tu as entendu, écoute./Les mains s'arrêtent, les mots./On voit 1'ombre d'une tasse /et son anse sur le mur.C'est le bord./ On ne voit pas.

*
Ou quelque chose de plus/que la table, les larmes,/la montagne ou l'espoir./De plus que l'espace. C'est/précédant celui qui vient,/une sorte d'ombre absente,/le contraire d'une image./Ou, dans le ciel, à midi,/comme une lumière inverse./Personne ne peut savoir.
*
Tu crois que ça se retire/mais quelque chose s'approche./Au bout de la rue tu vois/ce que tu ne peux pas dire./C'est comme si un visage/était penché sur la ville /ou qu'une main soutenait/les choses sans les toucher./Tu te dis que ça s'en va/mais c'est là, ça te regarde.