domingo, 10 de agosto de 2008

de "El libro de los muertos" (Philippe Jaccottet)


I

ñ

Aquel que entró en los dominios de la edad
ya no buscará los pabellones ni los jardines,
ni los libros ni los arroyos ni los follajes,
ni la huella, en los espejos, de una más tierna y breve
mano:
el ojo del hombre a esta altura de su vida está velado,
su brazo es demasiado débil para sostener, para conquistar,
lo miro mirar cómo se aleja
todo lo que un día fue su único trabajo, su tierno deseo...

Fuerza escondida, si existe una, te ruego,
que no se hunda en el espanto de sus errores,
que no repita palabras de amor artificiales,
que su gastada fuerza se sobresalte por última vez,
¡que se levante, y que otra ebriedad lo invada!

Sus combates más duros fueron livianos destellos
de pájaros,
sus hechos más graves, apenas una invasión de lluvia;
sus amores no hicieron más que partirse como juncos,
su gloria, no más que inscribir en un muro pronto arruinado
un nombre de ceniza…


I // Celui qui est entré dans le proprietés de l’âge,/il n’en cherchera plus les pavillons ni les jardins,/ni les livres, ni les canaux, ni les feuillages,/ni la trace, aux miroirs, d’une plus brève et tendre/main:/l’oeil de l’homme, en ce lieu de sa vie, est voilé,/son bras trop faible pour saisir, pour conquérir,/je le regarde qui regarde s’éloigner/tout ce qui fut un jour son seul travail, son doux désir...// Forche cachée, s’il en est une, je te prie,/qu’il ne s’enfonce pas dans l’epouvante de ses fautes,/qu’il ne rabâche pas des paroles d’amour factices,/que sa puissance usée une dernière fois sursaute,/se ramasse, et q’une autre ivresse l’envahisse!// Ses combats les plus durs furent légers éclairs d’oiseaux,/ses plus graves hasards à peine une invasion de pluie;/ses amours n’ont jamais fait se briser que des roseaux,/sa gloire inscrire au mur bientôt ruiné un nom de suie...

viernes, 1 de agosto de 2008

uno de Leónidas Lamborghini


Amor y terror

en fin: a
vuestras manos. mi vida
no sé en fin qué
si no es a vuestras manos: para
que sólo en mí: para
saber en mí. cuánto
corta la espada en un
vencido

*
(en base al Soneto II de Garcilaso de la Vega)
*
de "El jugador, el juego". Adriana Hidalgo editora, 2007.

viernes, 20 de junio de 2008

en les caractères de La Bruyère



“Saber con precisión lo que se puede esperar de los hombres en general, y de cada uno de ellos en particular, y lanzarse después al comercio del mundo”.

“Sachez précisement ce que vous pouvez attendre des hommes en général, et de chacun d’eux en particulier, et jetez-vous ensuite dans le commerce du monde”

martes, 3 de junio de 2008

Prueba de nada, de Ingeborg Bachman




¿Sabes, madre, cuando las latitudes y las longitudes
nos nombran el lugar, que tus hijos
te hacen señales desde el rincón oscuro del mundo?
Tú te paras donde los caminos se entrelazan,
y tu corazón está disponible antes que cualquier otro.
No alcanzamos para mucho tiempo, pródigos con nuestras obras,
miramos hacia atrás. Pero el humo sobre el hogar
no nos deja ver el fuego.
Tú preguntas: ¿no vuelve ninguno? Conducidos hacia abajo por el plomo,
no en dirección al cielo, sacamos a la luz del día
cosas, en las que habitan destrucción y fuerza
para distraernos. Todo esto es una prueba
de nada y por nadie requerida. Si enciendes
de nuevo el fuego apareceremos irreconocibles,
las caras ennegrecidas, ante tu cara blanca.
¡Llora! Pero no nos hagas señales.

En Abyssinia, revista de poesía y poética N° 2, 2001. Versión de Cecilia Dreymüller y Concha García.

sábado, 19 de abril de 2008

"Los ojos", de Sully Prudhomme





Negros o azules, todos amados, bellos todos,
ojos incontables vieron la aurora;
duermen en el fondo de las tumbas,
y el sol se levanta todavía.

Las noches, más suaves que los días,
encantaron a ojos incontables,
las estrellas continúan brillando,
y esos ojos se llenaron ya de sombra.

¡Oh! ¡Qué hayan perdido la mirada,
No, no, eso no puede ser!
Giraron hacia algún otro lugar,
hacia eso que llamamos lo invisible;

Y como los astros suspendidos
nos abandonan, pero duran en el cielo,
las pupilas tienen su atardecer,
pero no es verdad que mueran:

Negros o azules, todos amados, bellos todos,
abiertos a alguna aurora inmensa,
del otro lado de las tumbas
los ojos que cerramos aún miran.


LES YEUX//Bleus ou noirs, tous aimés, tous beaux,/Des yeux sans nombre ont vu l’aurore;/Ils dormant au fond des tombeaux,/Et le soleil se lève encore.//Les nuits, plus douces que les jours,/Ont enchanté des yeux sans nombre;/Les étoiles brillent toujours,/Et les yeux se sont remplis d’ombre.//Oh! Qu’ils aient perdu le regard,/Non, non, cela n’est pas posible!/Ils se sont tournés quelque part,/Vers ce qu’on nomme l’invisible;//Et comme les asters penchants/Nous quittent, mais au ciel demeurent,/Les prunelles on leurs couchants,/Mais il n’est pas vrai qu’elles meurent://Bleus ou noirs, tous aimés, tous beaux,/Ouverts à quelque immense aurore,/De l’autre côté des tombeaux/Les yeux qu’on ferme voient encore.

*
En un "Diccionario de autores clásicos" se lee:
''''
René François Armand Prudhomme, conocido como Sully Prudhomme, nació en 1839. Pasó una infancia triste al lado de una madre a la que la viudez volvió melancólica. Fue ingeniero en Creusot; luego, decepcionado por la mecánica, trabajo con un notario hasta que pudo, gracias a una herencia, dedicarse a la literatura, su única vocación. Escribió Estancias y poemas (Stances et Poèmes, 1865).
Integrante de una guardia antidisturbios durante la guerra franco-prusiana de 1870, fue víctima de un ataque de parálisis que le dejó secuelas por el resto de su vida. Una decepción amorosa lo alejó del matrimonio… Este hombre, cuya vida cotidiana fue más bien opaca, tuvo el placer de saber que en todos los salones las muchachas recitaban su célebre poema, El Vaso roto (Le Vase brisé). Tradujo a Lucrecio, precursor de Virgilio, y llevó a cabo un estudio sobre Pascal. Simpatizante de los parnasianos, se negó a ser discípulo de esa corriente, y su poesía intimista le procuró una vasta audiencia. En sus poemas filosóficos intenta reconciliar la conciencia y la ciencia moderna. En 1881, fue elegido miembro de la Academia Francesa y recibió el primer premio Nobel de literatura en 1901. Murió en Châtenay-Malabry en 1907.


(Pierre Ripert, "Dictionnaire des auteurs classiques", 2005).

martes, 15 de abril de 2008

dos de rené char



Estrangulé a mi hermano


Estrangulé
a mi hermano
porque no quería dormir
con la ventana abierta.
Hermana mía
dijo antes de morir
pasé todas las noches
mirándote dormir
inclinado sobre tu resplandor en el vidrio.


-------------------------de Placard pour un chemin des écoliers, 1937.


Yo habito un dolor

No dejes al cuidado de gobernar tu corazón a esas ternuras parientas del otoño del que ella toman su plácido aspecto y su afable agonía. El ojo es precoz para plegarse. El sufrimiento conoce pocas palabras. Prefiere acostarse sin cargas: soñarás con el mañana y tu lecho te será leve. Soñarás que tu casa ya no tiene vidrios. Estás impaciente por unirte al viento, al viento que recorre un año en una noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes que sólo personifican la hechicería del reloj de arena. Condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.
Sin embargo.
No has hecho más que aumentar el peso de tu noche. Has vuelto a la pesca en las murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de una comprensión que enloquece. Piensa en la casa perfecta que nunca verás crecer. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero has vaciado los ojos del león. Crees ver pasar la belleza por encima de las lavandas negras.
¿Qué es lo que te ha izado, una vez más, un poco más arriba sin convencerte?
No hay sitio puro.

-----------------------------------------------de Le poème pulverisé, 1947.

René Char, "Antología" (Selección y versión de Raúl Gustavo Aguirre). Ediciones del mediodía, Buenos Aires.

jueves, 6 de marzo de 2008

dos versiones posibles de un poema de Jules Supervielle


1 -

Qué me importa el circo fragante de las montañas,
la llanura con su sol filoso,
y la cabra hermana de las rocas,
y el roble obstinado que domina al campo.

Ya no sé, naturaleza, escuchar tu plegaria,
ni la angustia del horizonte,
Y aquí estoy entre los juncos y los árboles,
Sin memoria y sin ojos como el agua de los ríos.


2
-

No me importa el perfumado circo de las cimas,
la llanura con su sol afilado,
ni la cabra, hermana de las rocas,
ni el porfiado roble que al campo domina.

Naturaleza, tu ruego ya no es mío,
ni la angustia del horizonte,
y estoy aquí entre los juncos y los montes,
sin memoria y sin ojos como el agua de un río.




* * *

Que m'importe le cirque odorant des montagnes,/La plaine au soleil aiguisé/Et la chèvre, soeur du rocher,/Et le chêne têtu qui dompte la campagne.//Je ne sais plus, nature, entendre ta prière,/Ni l'angoisse de l'horizon,/Et me voici parmi les arbres et les joncs/Sans mémoire et sans yeux comme l'eau des rivières.

viernes, 22 de febrero de 2008

aforismos de e. cioran


“Habría que repetirse cada día: soy uno entre los millones que se arrastran sobre la superficie de la tierra. Uno de ellos, nada más. Esta banalidad justifica cualquier conclusión, cualquier acto o comportamiento: exceso, castidad, suicidio, trabajo, crimen, pereza o rebelión.
…De donde se sigue que cada uno tiene razón en hacer lo que hace”.

“Il faudrait se répéter chaque jour: Je suis l’un de ceux qui, par milliards, se traînent sur la surface du globe. L’un d’eux, rien de plus. Cette banalité justifie n’importe quelle conclusión, n’importe quel comportement ou acte: débauche, chasteté, suicide, travail, crime, paresse ou rébelion.
…D’où il suit que chacun a raison de faire ce qu’il fait”.


*

“No hay arte verdadero sin una fuerte dosis de banalidad. El que utiliza lo insólito de manera constante cansa rápido; nada es más insoportable que la uniformidad de lo excepcional”.

“Il n’est pas d’art vrai sans une forte dose de banalité. Celui qui use de l’insolite d’une manière constante lasse vite, rien n’étant plus insupportable que l’uniformité de l’exceptionnel”.

*
“El tiempo puro, el tiempo decantado, liberado de acontecimientos, de cosas y de seres, sólo se muestra en ciertos momentos de la noche, cuando uno lo siente avanzar, con la única preocupación de ser arrastrado hacia una catástrofe ejemplar”.


“Le temps pur, le temps decanté, liberté d’événements, d’êtres et de choses, ne se signale qu’à certains moments de la nuit, quand vous le sentez avancer, avec l’unique souci de vous entraîner ver une catastrophe exemplaire”.


*
“Si uno pudiera verse con los ojos de los otros, desaparecería en el acto”.

“Si l’on pouvait se voir avec les yeux des autres, on disparaîtrait sur-le-champ”.

*
“Tengo todos los defectos de los otros, y sin embargo todo lo que hacen me parece inconcebible”

“J’ai tous les défauts des autres et cependent tout ce qu’ils font me paraît inconcevable”.

*
“Todo lo que perseguimos nace de una necesidad de tormento. La búsqueda de la dicha es en sí misma un tormento, el más sutil y el más disimulado de todos”.


“Tout ce que nous poursuivons, c’est par besoin de tourment. La quête du salut est elle-même un tourment, le plus subtil et le mieux camouflé de tous”.

*
“Para nuestros actos, o simplemente para nuestra vitalidad, la pretensión de la lucidez es tan funesta como la lucidez misma”.


“Pour nos actes, pour notre vitalité tout simplement, la prétension à la lucidité est aussi funeste que la lucidité elle-même”.


*
“Sólo conozco la paz cuando mis ambiciones están adormecidas. Apenas despiertan, la inquietud me asalta. La vida es un estado de ambición. El topo que cava sus túneles es ambicioso. De hecho, la ambición está en todos lados, y uno puede ver sus huellas hasta en el rostro de los muertos”.


“Je ne connais la paix que lorsque mes ambitions s’endorment. Dès qu’elles se réveillent, l’inquiétude me reprend. La vie est un état d’ambition. La taupe qui creuse ses couloirs est ambitieuse. L’ambition est en effet partout, et on voit les traces jusque sur le visage des morts”.
1
1
De De l'inconvénient d'être né (Del inconveniente de haber nacido), Émile Cioran.

jueves, 24 de enero de 2008

En los diarios de John Cheever





“Entonces despiertas a las seis y media con una excitación que crece, y a la diez, como un gato vagabundo, serías capaz de cabalgar a un jaguar embalsamado o cogerte un picaporte oxidado. Va en aumento hasta las doce y media, cuando las visitas y la comida te ayudan a serenarte. Vas al pueblo a comprar leche, y al ver el anhelo de orden que agrupa los edificios, la expresión seria de un joven que cruza la calle con sus hijos parece la belleza manifiesta a la que aspiramos. Entonces a uno le embarga la melancolía, aliviada apenas por doce palomas que alzan el vuelo desde el techo de un edificio viejo. Es un día hostil. El cielo está desalentadoramente gris, pero la luz gris es fuerte. La música de amor que sale de un supermercado es triste, muy triste. La mujer que me precede, con anillos de diamantes y una gruesa capa de maquillaje, espera con paciencia el turno para pagar una bolsa pequeña de papas. En la peluquería duerme un policía brutal y corrupto, con la cara cubierta por una máscara de barro. Entra una joven con una caja pesada en la que lleva algo para vender. Su pelo, teñido y peinado en casa, es de un tinte acaramelado que pasó de moda hace años. Al salir del instituto, ha dedicado una hora entera a maquillarse. “Sé que le interesará…” “No”, dice el peluquero, cortante. Quiero darle todo el dinero que tengo. Media hora después, la veo en la cuneta con la caja, como si no supiera adónde ir. Creo que ha invertido sus ahorros, tal vez un préstamo, en algo que le parece muy deseable. Se ha teñido el pelo y mejorado sus rasgos, y en lugar del éxito imaginado, ay, con tanta alegría, sólo ha conocido el rechazo. Creo que su experiencia —en la cuneta— es parte de nuestra vida. La atesoro. Es casi de noche, uno no tiene nada, absolutamente nada, y lo tiene todo. Contestaré cartas, encenderé el fuego, leeré”.



de Diarios, John Cheever. Emecé.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El viento frío de la noche (Leconte de Lisle)


El viento frío de la noche sopla entre las ramas
y rompe, de vez en cuando, aquellas resecas;
en la llanura donde los muertos descansan, la nieve
como un sudario extiende a lo lejos sus blancos manteles.

En línea negra, al borde del estrecho horizonte,
un largo vuelo de cuervos pasa rozando la tierra,
y algunos perros que escarban un túmulo solitario,
hacen chocar sus huesos sobre el áspero césped.

Escucho gemir a los muertos bajo la hierba pisoteada.
Oh pálidos habitantes de la noche sin mañana,
¿Qué amargo recuerdo que perturba su sueño,
escapa en graves sollozos de sus labios helados?

¡Olviden, olviden! Sus corazones se consumieron;
de sangre y de calor sus arterias están vacías.
¡Oh muertos, dichosos muertos, víctimas de ávidos gusanos,
Mejor recuerden la vida, y duerman!

¡Ah! en sus camas profundas cuándo podré descender,
Como un envejecido esclavo que ve caer sus cadenas,
¡Cuánto amaría sentir, libre de males sufridos,
Lo que fui yo entrar en la ceniza común!

Pero, ¡oh sueño! Los muertos se callan en su noche.
Es el viento, es el esfuerzo de los perros en su pastura,
¡Tu triste suspiro, naturaleza implacable!
Mi corazón ulcerado que gime y llora.

Cállate. El cielo es sordo, la tierra te desprecia,
¿para qué tantas lágrimas si no puedes curarte?
Sé como un lobo herido que calla para morir,
Y muerde el cuchillo con su hocico que sangra.

Una tortura más, más un latido.
Luego, nada. La tierra se abre, un poco de carne allí cae.
Y la hierba del olvido, que ocultará pronto la tumba,
Crece sobre tanta vanidad, eternamente.


Le vent froid de la nuit // Le vent froid de la nuit souffle à travers les branches/Et casse par moments les rameaux dessechés;/La neige, sur la plaine où les morts sont couchés,/Comme un suaire étend au loin ses nappes blanches.//En ligne noire, au bord de l’étroit horizon,/un long vol de corbeaux passe en rasant la terre,/et quelques chiens, creusant un tertre solitaire,/entrechoquent les os dans le rude gazon.//J’entends gémir les morts sous les herbes froissées./Ô pales habitants de la nuit sans réveil,/quel amer souvenir, troublant votre sommeil,/s’échappe en lourds sanglots de vos lèvres glacées?//Oubliez, oubliez! Vos coeurs sont consumés;/De sang et de chaleur vos artères sont vides./Ô morts, morts bienhereux, en proie aux vers avides,/Souvenez-vous plutôt de la vie, et dormez!//Ah! Dans vos lits profonds quand je pourrais descendre./Comme un forçat vielli qui voit tomber ses fers./Que j’aimerai sentir, libre des maux soufferts,/Ce qui fut moi rentrer dans la commune cendre!//Mais, ô songe! Les morts se taisent dans leur nuit./C’est le vent, c’est l’effort des chiens à leur pâture,/C’est ton morne soupir, implacable nature!/C’est mon coeur ulceré qui pleure et qui gémit.//Tais-toi. Le ciel est sourd, la terre te dédaigne,/A quoi bon tant de pleurs si tu ne peux pas guérir?/Sois comme un loup blessé qui se tait pour mourir,/Et qui mord le couteau, de sa gueule qui saigne.//Encore une torture, encore un battement./Puis, rien.La terre s’ouvre, un peu de chair y tombe./Et l’herbe de l’oubli, cachant bientôt la tombe,/Sur tant de vanité croît éternellement.