martes, 27 de enero de 2009

End of the world, 10 (Anne Talvaz)


Hablás demasiado porque sabés que mañana
esto se acaba. La lluvia ya no perla las hojas del castaño,
una palada de carbón arrojada al fuego,
ddd
y que lo apaga. Y esta espera
que no termina más. Algo ya no será más
ddd
tal vez será en otra parte,
ddd
pero seguro será de otra manera. Es él,
o vos ―¿quién sabe? El miedo en el vientre, o la ansiedad:
porque es él, porque sos vos. Porque es mañana.

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d
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En Diario de Poesía (N° 65, 2003). Traducción de Jaime Arrambide y Mirta Rosenberg.

miércoles, 21 de enero de 2009

Lo imperceptible de Jacques Ancet


Aunque no lo sepamos.
Con gestos para nada.
Aunque dormidos,
o en la lentitud del amor,
antes del sueño. Decimos
lo oíste, escuchá.
Las manos se detienen, las palabras.
Vemos la sombra de una tasa,
su asa sobre la pared.
Es el borde. No vemos.
ddd

*
LLL
O algo más
que la mesa, las lágrimas,
la montaña o la esperanza.
Más que el espacio.
El que viene es precedente,
Una especie de sombra ausente,
lo contrario de una imagen.
O, en el cielo, a mediodía,
como una luz inversa.
Nadie puede saberlo.
ggg

*
ffffffff
Crees que se escapa
pero algo se acerca.
Al final de la calle ves
lo que no podés decir.
Es como si un rostro
se inclinara sobre la ciudad,
o como si una mano sostuviera
Las cosas sin tocarlas.
Te dices que se va
pero ahí está, y te mira.

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Extractos del libro Lo imperceptible
f
Même si on ne sait pas./Avec des gestes pour rien./Même si on dort, si c'est/dans la lenteur de l'amour,/avant le sommeil./ On dit tu as entendu, écoute./Les mains s'arrêtent, les mots./On voit 1'ombre d'une tasse /et son anse sur le mur.C'est le bord./ On ne voit pas.

*
Ou quelque chose de plus/que la table, les larmes,/la montagne ou l'espoir./De plus que l'espace. C'est/précédant celui qui vient,/une sorte d'ombre absente,/le contraire d'une image./Ou, dans le ciel, à midi,/comme une lumière inverse./Personne ne peut savoir.
*
Tu crois que ça se retire/mais quelque chose s'approche./Au bout de la rue tu vois/ce que tu ne peux pas dire./C'est comme si un visage/était penché sur la ville /ou qu'une main soutenait/les choses sans les toucher./Tu te dis que ça s'en va/mais c'est là, ça te regarde.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Esta soledad en las cataratas (Wallace Stevens)


Nunca sintió dos veces lo mismo respecto del salpicado río,
Que seguía fluyendo y nunca dos veces el mismo, fluyendo

A través de muchos lugares, y como inmóvil en uno,
Fijo como un lago donde se agitan los patos silvestres,

Rizando sus usuales reflejos, pensados Monadocks(1).
Parecía ser un apóstrofe que no fue dicho.

Había tanto de lo real que para nada era real.
Una y otra vez él quiso sentir lo mismo.

Quiso que el río siguiese fluyendo de la misma manera,
Que siguiese fluyendo. Quiso caminar a su lado,

Bajo los sicómoros, debajo de una luna rápidamente enclavada.
Quiso que su corazón dejara de latir, que su muerte descansara

en una permanente comprensión, sin patos silvestres
o montañas que no eran montañas, sólo por saber cómo sería,

sólo por saber cómo sentiría, liberado de la destrucción,
ser un hombre de bronce respirando bajo arcaica piedra,

sin las oscilaciones del paso planetario,
respirando su aliento broncíneo en el azulado centro del tiempo.


(1) Monadocks es el nombre de una línea de montañas, y se usa ese término en geología para indicar restos de antiguas zonas altas que se alzan sobre un llano como una aislada masa rocosa (Nota del T.)


En Poemas de Wallace Stevens, Omega, Buenos Aires, 1967 (traducción de ALBERTO GIRRI)

martes, 2 de septiembre de 2008

El Orfeo de W.H. Auden


¿Qué espera la canción? ¿y las manos moviéndose
tan cerca de los pájaros, la timidez y el encanto?
¿Estar perplejas y felices,
o conocer sobre todo la vida?

Pero los bellos se conforman con las notas agudas del aire;
La tibieza es suficiente. Oh, si el invierno en realidad
se opone, si el débil copo de nieve,
¿qué hará el deseo, la danza que hará?


Orpheus
ff
What does the song hope for? And the moved hands/A little way from the birds, the shy, the delightful?/To be bewildered and happy,/Or most of all the knowledge of life?// But the beautiful are content with the sharp notes of the air;/The warmth is enough. O if winter really/Oposse, if the weak snowflake,/What will the wish, what will the dance do?
ss
(basada en la versión de Rolando Costa Picazo: "W. H. Auden: los primeros años", Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1994).

domingo, 24 de agosto de 2008

dos movimientos contradictorios explicados por Cioran


1
ss
En regla general, los hombres esperan la decepción: saben que no tienen que impacientarse, que llegará tarde o temprano, que les dará los plazos necesarios para que puedan entregarse a sus proyectos del momento. Pasa otra cosa con el decepcionado: para él, la decepción sobreviene al mismo tiempo que el acto, no necesita aguardarla, ya está presente. Al liberarse de la sucesión, devora lo posible y vuelve superfluo al futuro. “No puedo encontrarlos en su porvenir”, le dice a los otros. “No tenemos ni un solo instante en común”. Es que para él, todo el porvenir ya está aquí.
Cuando uno percibe el final en el comienzo, va más rápido que el tiempo. La iluminación, decepción fulminante, nos dispensa una certidumbre que transforma al decepcionado en alguien libre.
sd
d
2
ss
Por más desengañado que uno esté, es imposible vivir sin ninguna esperanza. Uno guarda siempre una, a su manera, y esta esperanza inconsciente compensa todas las otras, explícitas, que uno ha rechazado o agotado.

jueves, 14 de agosto de 2008

una versión libre de Roethke

Apartado final del poema “The Long Waters”, de Theodore Roethke. Del libro The far field.
ñññ
El agua extensa
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V
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Como se refleja la luz en un lago, al final de la tarde,
cuando vuelan los murciélagos, pegados al agua apenas ondulada parda,
y las olas bajas chocan contra la costa de piedras,
como un fuego, al parecer ya muerto, avivado por una corriente
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA[de aire en una chimenea;

o como una brisa que sube por las rodillas desde una cuesta,
así el viento del mar despierta el deseo.
Mi cuerpo titila con la luz de una llama.

En las aguas que avanzan y retroceden veo
la forma que llega desde mi sueño, llorando:
el eterno, el niño, la parra temblando,
el círculo numinoso que rodea a la flor nueva,
el amigo que corre delante de mí por un cabo con viento,
ni una voz ni una visión.

Yo, que volví de las profundidades riéndome en voz alta,
me transformé en otra cosa;
mis ojos avanzan más allá del más lejano nacimiento de las olas,
y me pierdo y me encuentro a mí mismo
en el agua extensa,
y una vez más me reúno,
y abrazo al mundo.

FF
*
The long waters

As light reflects from a lake, in late evening,/When bats fly, close to slightly titling brownish water,/And the low ripples run over a pebbly shoreline,/As a fire, seemingly long dead,flares up from a downdraft of air in a chimney,/Or a breeze moves over the knees from a low hill,/So the sea wind wakes desires./My body shimmers with a light flame.//I see in the advancing and retreating waters/The shape that came from my sleep weeping:/The eternal one, the child,/The friend that runs before me on the windy headlands,/Neither voice nor vision.//I, who came back from the depths laughing too loudly,/Become another thing;/My eyes extend beyond the farthest bloom of the waves;/I lose and find myself in the long water;/I am gathered together once more;/I embrace the world.

domingo, 10 de agosto de 2008

de "El libro de los muertos" (Philippe Jaccottet)


I

ñ

Aquel que entró en los dominios de la edad
ya no buscará los pabellones ni los jardines,
ni los libros ni los arroyos ni los follajes,
ni la huella, en los espejos, de una más tierna y breve
mano:
el ojo del hombre a esta altura de su vida está velado,
su brazo es demasiado débil para sostener, para conquistar,
lo miro mirar cómo se aleja
todo lo que un día fue su único trabajo, su tierno deseo...

Fuerza escondida, si existe una, te ruego,
que no se hunda en el espanto de sus errores,
que no repita palabras de amor artificiales,
que su gastada fuerza se sobresalte por última vez,
¡que se levante, y que otra ebriedad lo invada!

Sus combates más duros fueron livianos destellos
de pájaros,
sus hechos más graves, apenas una invasión de lluvia;
sus amores no hicieron más que partirse como juncos,
su gloria, no más que inscribir en un muro pronto arruinado
un nombre de ceniza…


I // Celui qui est entré dans le proprietés de l’âge,/il n’en cherchera plus les pavillons ni les jardins,/ni les livres, ni les canaux, ni les feuillages,/ni la trace, aux miroirs, d’une plus brève et tendre/main:/l’oeil de l’homme, en ce lieu de sa vie, est voilé,/son bras trop faible pour saisir, pour conquérir,/je le regarde qui regarde s’éloigner/tout ce qui fut un jour son seul travail, son doux désir...// Forche cachée, s’il en est une, je te prie,/qu’il ne s’enfonce pas dans l’epouvante de ses fautes,/qu’il ne rabâche pas des paroles d’amour factices,/que sa puissance usée une dernière fois sursaute,/se ramasse, et q’une autre ivresse l’envahisse!// Ses combats les plus durs furent légers éclairs d’oiseaux,/ses plus graves hasards à peine une invasion de pluie;/ses amours n’ont jamais fait se briser que des roseaux,/sa gloire inscrire au mur bientôt ruiné un nom de suie...

viernes, 1 de agosto de 2008

uno de Leónidas Lamborghini


Amor y terror

en fin: a
vuestras manos. mi vida
no sé en fin qué
si no es a vuestras manos: para
que sólo en mí: para
saber en mí. cuánto
corta la espada en un
vencido

*
(en base al Soneto II de Garcilaso de la Vega)
*
de "El jugador, el juego". Adriana Hidalgo editora, 2007.

viernes, 20 de junio de 2008

en les caractères de La Bruyère



“Saber con precisión lo que se puede esperar de los hombres en general, y de cada uno de ellos en particular, y lanzarse después al comercio del mundo”.

“Sachez précisement ce que vous pouvez attendre des hommes en général, et de chacun d’eux en particulier, et jetez-vous ensuite dans le commerce du monde”

martes, 3 de junio de 2008

Prueba de nada, de Ingeborg Bachman




¿Sabes, madre, cuando las latitudes y las longitudes
nos nombran el lugar, que tus hijos
te hacen señales desde el rincón oscuro del mundo?
Tú te paras donde los caminos se entrelazan,
y tu corazón está disponible antes que cualquier otro.
No alcanzamos para mucho tiempo, pródigos con nuestras obras,
miramos hacia atrás. Pero el humo sobre el hogar
no nos deja ver el fuego.
Tú preguntas: ¿no vuelve ninguno? Conducidos hacia abajo por el plomo,
no en dirección al cielo, sacamos a la luz del día
cosas, en las que habitan destrucción y fuerza
para distraernos. Todo esto es una prueba
de nada y por nadie requerida. Si enciendes
de nuevo el fuego apareceremos irreconocibles,
las caras ennegrecidas, ante tu cara blanca.
¡Llora! Pero no nos hagas señales.

En Abyssinia, revista de poesía y poética N° 2, 2001. Versión de Cecilia Dreymüller y Concha García.